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Especial un año con la COVID-19: aciertos y desaciertos nacionales

Por 12 marzo 2021 marzo 15th, 2021 Sin comentarios
Foto cortesía: Uniandes.edu.co.

Si bien había planes para robustecer el sistema nacional de salud, en el marco de las estrategias del gobierno del presidente Iván Duque, esto se lograría de una manera progresiva. Pero la COVID-19 tomó por sorpresa al gobierno, al sistema y a los ciudadanos. Los casos fueron apareciendo y con ellos las complicaciones. Déficit de diagnósticos y de atención primaban sobre los planes para mitigar los efectos letales de la nueva enfermedad.

Ha sido un año de aprendizajes; aciertos y desaciertos. Es tanto así, que distintos actores del país, sobre todo los que están relacionados con el sector de la salud, coinciden en que el sistema en Colombia debe centrarse en la prevención y promoción de enfermedades. De ninguna manera un sistema sanitario debe subsistir, económicamente hablando, de las personas enfermas. Esa es la realidad colombiana en la actualidad.

De este punto de quiebre surgió en planteamiento de un proyecto de ley que reforme la estructura de la salud. Aún se discute, pero cuenta con todo el apoyo del Gobierno nacional, que insiste en su desarrollo y aprobación.

Otra debilidad desnudada por la COVID-19 es la cantidad insuficiente de profesionales preparados para las exigencias médicas del país. Médicos generales y médicos especialistas, entre otros, intensivistas parecen ser una especie en peligro de extinción. Los departamentos y municipios menos poblados, más alejados y rurales del país son los más afectados por esta realidad, aunque las grandes ciudades no dejan de ser testigos de los embates diarios de esta situación.

Foto cortesía: Alcaldía de Bogotá.
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Las actuaciones llegaron para atender e invertir, cuanto antes, en el sistema nacional de salud. La nueva enfermedad no dio espera. En este intento de frenar la propagación de la COVID-19 las órdenes del Gobierno nacional, ante el desconocimiento que reinaba los primeros días de la pandemia, fue la suspensión de los procedimientos programados y no prioritarios.

Por un par de meses los pasillos hospitalarios se mostraban vacíos y más fríos de lo habitual. Silenciosos y desocupados. La gente enferma se quedó en sus casas para evitar contagio de COVID-19. Según el Ministerio de Salud y Protección Social, esta estrategia permitió acondicionar la infraestructura sanitaria para atender los picos que se esperaban del nuevo coronavirus. Los gremios, por su parte, exigían la normalidad de los procedimientos médicos. La economía de las IPS agonizaba.

Foto cortesía: elhospital.com.

Sin duda, ha sido un año de aprendizajes, que siguen en curso con la puesta en marcha del Plan Nacional de Vacunación. Sobre la enfermedad hubo mucho desconocimiento, en principio. En enero se creía que el virus no se propagaba por el contacto con los humanos, luego se supo que sí, pero se creía que estaba en todas las superficies. Ahí empezó una carrera por la limpieza de cualquier objeto o producto. Hoy se sabe que el virus está más en el aire y menos en las superficies; de ahí la importancia del uso de las mascarillas y de los elementos de protección. También del hecho de evitar espacios concurridos en sitios con poca ventilación.

Pero los aciertos también se han dado. Colombia de inmediato se convirtió en el primer país de la región en tener la capacidad de diagnosticar COVID-19 dentro de su territorio. En los primeros días de la llegada de la enfermedad a Latinoamérica las muestras debían enviarse a Estados Unidos.

El país paso de tener un laboratorio a 165 , avalados por el Instituto Nacional de Salud (INS), con capacidad de procesamiento de 65.090 pruebas diarias. Un logro importante para uno de los requerimientos que ayudan a conocer el comportamiento del virus fronteras adentro. De ahí se definen las políticas en salud pública a ejecutar.

Foto cortesía: Presidencia de la República.

Tal y como lo informó el ministro de Salud y Protección Social, Fernando Ruíz, en el transcurso de este año de pandemia Colombia pasó de 5.346 camas en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) a 12.002, con corte al 4 de marzo. Territorios que no contaban con UCI ahora tienen. Entre otras cosas, ahora el país cuenta con 5.131 ventiladores más, 4.211 monitores, 50 equipos de Rayos X portátiles, 5.612 bombas de infusión, 1.025 camas UCI, 1.000 camillas, 57 desfibriladores y 11 ecógrafos. Un suministro que, gracias a la nueva enfermedad, se desplegó antes de lo estimado por las autoridades nacionales.

En una era post COVID Colombia resultará un país con una infraestructura más completa y con muchas lecciones aprendidas para ejecutar acciones en pro de no repetir errores del pasado.

La formación del talento humano en salud será, sin duda, es una de ellas, así como la atención constante de todas y cada una de las ciudades del país en materia sanitaria; lejos de sus características demográficas, geográficas y económicas. Queda aún un camino largo por seguir, cuyo desenlace, se espera, sea un sistema sanitario más preventivo, humano y resiliente.

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